Home / Artículos / Una tertulia que no precisa abanicos
Una tertulia que no precisa abanicos

Una tertulia que no precisa abanicos

Por Greity González Rivera

No se trata del fortuito hecho de que viva en un extremo de la ciudad y la tertulia tenga lugar en el otro. Tampoco de que me aburra de asistir, porque odio esa palabra y por eso la excluyo de mi diccionario personal. La realidad es que una vida llena de responsabilidades y con poco tiempo libre, ha conseguido que hace mucho no pueda asistir al Desalmuerzo Literario, dirigido y conducido el primer domingo de cada mes a la una de la tarde por Yoshvani Medina, ese talentoso dramaturgo que tiene la cualidad de hacer pasar a tantos creadores y amigos una de las tardes más amenas, divertidas y singulares del Miami cultural.

No intento hacer comparaciones, pero a veces es inevitable. Existen en la ciudad desde hace tiempo unas cuantas tertulias de cierto renombre, pero es en el Desalmuerzo Literario en ArtSpoken Performing Arts Center donde hay espacio para todos y donde todos son aceptados, sin prejuicios y sin cuestionamientos. Despojando a la palabra de su carga política, creo que éste es uno de los espacios más democráticos que existe hoy en Miami, para no ser radical y decir que es el único. Yo no he de olvidar todo lo bueno que me ha traído el Desalmuerzo, pero especialmente no olvido la primera vez que puse los pies allí y me sentí como en casa. Y siempre recordaré y agradeceré cuando me abrieron las puertas para presentar aquel, mi humilde librito a mediados del año 2011, sin necesidad de pasar por los subterfugios de una “autocensura” proclamada por esos “otros” que conocen tanto como uno sobre lo que es la buena o mala literatura; o de atravesar el tamiz de una malicia gratuita basada simplemente en “me caes bien o me caes mal”, apoyada a su vez incluso en simplonas cuestiones políticas de “eres de izquierda o eres de derecha”.

En el Desalmuerzo hay cabida para lanzamientos de libros, para lectura de cuentos y poemas, para la música e incluso para el baile; pero sobre todo, para el humor inteligente; éste último provocado por quien a fin de cuentas hace que todo fluya confortablemente: Yoshvani Medina. Su carisma excepcional, y el hecho de ser un excelente anfitrión, son la esencia del Desalmuerzo Literario y debiera ser la esencia de todos los que conducen una tertulia. Lamentablemente, muchos olvidan esto cuando implantan la suya en cualquier rincón de la ciudad.

Yoshvani hace sentir a sus invitados cómodos, pese a “llevarlos recio” en el intercambio, pues tiene el don de la fina ironía intelectual, (no esa ironía burda y barata que se estila en otros lares, y cuyo propósito no es otro, muchas veces, que el de hacer sentir mal a los demás o demeritarlos intelectualmente). Y todo esto es lo que quizás yo valore más en el Desalmuerzo: el don de gentes de Yoshvani y el ambiente despreocupado del lugar. No es perfecto. Claro que no, ni creo que a Yosh le interese la perfección. Después de todo, el Arte en mayúsculas ni lo es, ni le interesa serlo.

Una estrofa en una canción del dúo cubano Buena Fe dice así: “Por mis venas transcurre la sangre de tertulia y barracones”. Eso me hace recordar cuán antiguas son las tertulias y el importante papel cultural que cumplieron sobre todo en  los ambientes de la sociedad criolla latinoamericana del siglo diecinueve. Me imagino que no sólo por el calor, sino también por constantes rubores, eran imprescindibles en esos salones los abanicos. En el Desalmuerzo, sin embargo, estos artefactos nunca han sido necesarios. Nadie se ruboriza con Yoshvani Medina, porque él es el primero que no se sonroja ante nada ni ante nadie. Y es que yo estoy segura que por sus venas hay mucho más de barracones, que de tertulias.

One comment

Leave a Reply

Scroll To Top